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LOS VIÑEDOS DE HÉVÍZ
Regresamos a la pequeña y pintoresca ciudad de Hévíz. Nos recreamos en los
tapices de flores cuidadosamente mantenidos, las áreas adoquinadas para
peatones y varias esculturas urbanas. Así que no puede sorprendernos que en
1998, Hévíz ganase la medalla de plata premio " Europa Florida".
Es una ciudad que ha sabido mantener una atmósfera familiar . Tiene una vida
cultural muy activa. Para un húngaro resulta imposible vivir sin música, sin
arte, sin lectura. Cualquier ciudad del país , incluso las aldeas más
pequeñas, poseen sus museos, bibliotecas , sus salas de concierto y ópera.
Pero lo más importante no es que las tengan, es que siempre están llenas.
Hévíz tiene un Estudio de Danza y un Grupo Musical Juvenil. Galería de
Arte y un Museo local así como varios grupos artísticos, como "Música
Antigua" . Es afortunada por no desarrollar actividad industrial o
agrícola en ésta área y por tanto vive exclusivamente del Turismo de Salud.
Pero Hungría no solo es famosa por sus baños y hospitalidad termal .
También lo es por sus placeres culinarios y reconocidos vinos. Todos los
visitantes pueden elegir entre la cocina internacional y al mismo tiempo las
especialidades húngaras en típicos restaurantes "Csárda"
en Hévíz y áreas cercanas.
Una importante imagen de Hévíz es la parte de la ciudad conocida como
Egregy . Se encuentra a 1,5 Km del centro de la ciudad y ha mantenido su
atmósfera de villa real.
Vamos caminando hacia este distrito peculiar en el que los visitantes que
pasan sus vacaciones en el balneario, viven en las lomas orientales de las
Colinas de Karmacs-Hévíz. Aquí descubrimos una joya de estilo románico, una
iglesia construida en el siglo XIII, durante el gobierno de Árpád.
Nos llama la atención sus proporciones arquitectónicas asombrosamente
hermosas, simplicidad noble e integración en el paisaje de Pannonian. El
acabado vistoso está en la armonía con los recursos arquitectónicos
prácticos que hacen que este edificio perdure largamente. Detrás de la iglesia
están los viñedos pintorescos en donde uno puede probar los vinos locales
deliciosos como el "Egregyi Grinzing".
En sus restaurantes, todas las delicadezas locales con ambiente hogareño. La
cocina húngara es una auténtica fiesta y si además se acompaña con música
de violín, ya es la gloria. Cada año Egregy celebra su cosecha de la uva con
festejos , comer, beber y mucha alegría y diversión. Volveremos en septiembre
a la vendimia!.
Nuestra última estancia Hévíz hacemos escapadas por los alrededores donde
hay importantes pueblos dignos de visitar como Keszthely. A esta localidad
llegamos por la carretera nº 84 y se encuentra a tan solo veinte kilómetros de
la ciudad de Badacsony, famosa por sus paisajes volcánicos y espectrales rocas
basálticas de gran belleza.
Keszthely , es la
ciudad más antigua de las que rodean al Balaton. Ofrece al visitante un rico
patrimonio artístico representado por hermosos castillos barrocos y casas
tradicionales del siglo XVIII. Está situada en la parte más occidental del
Lago y especialmente célebre por su magnifico castillo de Festetics , con más
de cien habitaciones distribuidas por dos alas laberínticas.
Merece la pena desplazarse hasta este hermoso palacio , contemplar los
retratos que decoran las paredes de sus habitaciones , los vasos chinos y las
armas de caza que se guardan en el museo. Admirar su grandiosa biblioteca, que
contiene 52.000 volúmenes y su parque donde se dan magníficos conciertos en
verano.
La familia Festetics que habitó el castillo entre los años 1745 y 1945,
impulsó el desarrollo de la región. El conde György Festetics organizaba en
el castillo tertulias y debates sobre el futuro del país. A estas reuniones
asistían celebres personajes de la vida social húngara del siglo XIX.
Fue el fundador de la primera Escuela Superior de Agricultura de Europa,
construyó el Balneario de Hévíz, abrió las puertas de su biblioteca al
público y dio un fuerte impulso a la vida cultural.
Recorremos la ciudad donde encontramos interesantes edificios señoriales y
el Balaton Múzeum, con una exposición sobre la primitiva navegación en el
Lago. También varias estaciones termales y dos grandes playas.
Seguimos ahora por la carretera nº 76 hacia Zalaegerszeg
. Estamos interesados en visitar el Göcseji Falumúzeum , primer museo al aire
libre creado en Hungría y uno de los más hermosos del país.
En el museo Göcseji se puede contemplar, entre otras cosas, la obra del
escultor Zsigmond Kisfaludy Strobi, autor del celebre monumento a la Liberación
de Budapest situado en la cima del Monte Gellért.
No muy lejos, en la parte occidental de las tierras altas de Balaton se
encuentra Tapolca , una de las cinco cuevas medicinales que integran el
patrimonio termal de Hungría. Sugerimos visitarla porque el entorno
antialérgico y el acceso directo a las instalaciones para una cura termal es
único en Europa.
Nadie del grupo es asmático ni padece ninguna alergia, pero será una gran
experiencia respirar aire libre de polen y disfrutar de un microclima que oscila
entre los 14º C y 16º C, . Sin dudarlo tomamos la carretera nº 84 y
desviándonos en Lesencetomaj dirección Tapolca, llegamos a la ciudad famosa
por sus cuevas y ríos.
En el centro de la ciudad, en un parque de unas cuatro hectáreas
aproximadamente, se encuentra la cueva de caliza y al igual que ocurre en los
hoteles balnearios, existe conexión directa al interior de esta gruta
medicinal.
Bajamos al interior de la cueva para disfrutar no solo de una hermosa vista
sino para constatar el especial microclima y las instalaciones donde se realizan
los tratamientos curativos. Aun sin padecer ninguna de las patologías
indicadas, la sensación de bienestar se aprecia de inmediato.
La gruta medicinal de Tapolca
ofrece terapias de neumología, en hidroterapia, inhalaciones y electroterapia.
Dispone de dos salas para fisioterapia y reconocimiento médico en reumatología
y un programa específico para padecimientos ginecológicos.
Se aplican también curas mediante baño de inmersión. El agua termal con un
alto contenido de minerales disueltos ( calcio, magnesio , sulfatos , etc)
supera el 1mg/ litro.
Nos dispersamos para dar un pequeño paseo en varios botes . Resulta
fascinante . La humedad es alta y los parámetros del microclima del aire en el
interior de la cueva son constantes igual que el ambiente exterior.
Por cierto, se nos había advertido que la permanencia en la gruta no tenia
contraindicaciones conocidas . Sin embargo ahora que salimos del interior de la
cueva, notamos los efectos curativos y tranquilizantes. Todos coincidimos en que
debemos recomendar una visita a Tapolca, un auténtico refugio saludable.
Al atardecer regresamos a Hévíz donde nos esperaba una grata sorpresa. En
los jardines del Danubius Thermal Hotel Hévíz, habían reservado una mesa
exquisitamente decorada para los comensales que integrábamos el grupo. La cena
comenzó en un ambiente distendido con un cocktail de champagne acompañado por
entremeses de salmón ahumado con ensalada verde y nueces.
Presentado en un original pergamino, el menú elegido para la ocasión fue
delicioso y estuvo compuesto por consomé de huevo y gelatina, medallones de
venado asado con salsa de pimienta verde con azafrán y soufflé de setas y
vegetales asados.
Se acompañó con una espléndida selección de vinos: Chardonnay of Buda
2003, de la bodega Nyakas; Blauportugiese of Villány 2003, de bodegas
Wunderlich y Sweet Szamorodni of Tokaj 1996, de las bodegas Lauder-Lang. El agua
mineral de Kékkút.
En un ambiente de camaradería y cordialidad y siempre bajo la atenta mirada
del maître pendiente del esmerado servicio , trascurrió nuestra última noche
en Héviz. Elegancia y hospitalidad son palabras que resumen el refinado gusto y
la calidad del servicio de este Hotel.
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