|
Página 9 de 10
ISLA MARGARITA
Nuestro anfitrión recuerda que en Isla Margarita, esperan los directivos del
Grupo Danubius para acompañarnos en un recorrido por sus instalaciones en los
hoteles ?balneario ubicados en la Isla.
El día lúdico termal se presenta especialmente atractivo en este lugar
idílico. No está permitido el acceso a los vehículos . Una medida necesaria
para que Isla Margarita cumpla su objetivo: ser un lugar para disfrutar al aire
libre, caminar o montar en bicicleta o en un extraño vehículo a pedales
llamado "bringóhintó", mientras se respira naturaleza en una gran arboleda
de más de 10.000 árboles y se contemplan las bellas vistas del Danubio que
abraza la isla.
Nos comentan que solamente se altera esta tranquilidad durante los primeros
días del mes de agosto , con motivo del "Pepsi Sziget Festival", un
acontecimiento musical y festivo que reúne a cientos de miles de jóvenes de
toda Europa en esta emblemática isla. El resto del año, es lugar de auténtico
relax.
Visitamos los balnearios de verano y hoteles balneario de agua termal. El
Gran Hotel Danubius que cumplió los 125 años en 1998 y su última renovación
hace 10 años, y el Hotel Termal, también de la mismo Grupo, inaugurado en
1979, siendo entonces el más moderno establecimiento de baños del país.
Los balnearios son alimentados con agua de los manantiales de Isla Margarita.
Disponen de todas las opciones terapéuticas de los hoteles spa. Cabinas para
tratamientos de belleza y anti -aging y ofrecen ventajas especiales: los
médicos propios están asesorados por especialistas ( neurocirugía, cirugía
deportiva, cardiología, diagnostico por ultrasonido etc ). El Hotel Termal
dispone de un moderno servicio de cirugía dental y estomatología.
Almorzamos en la terraza del Hotel Termal. Las vistas al río son tan
sugerentes que nuestra amiga italiana pregunta por la posibilidad de hacer un
tour nocturno en barco como despedida. Estamos dispuestos a dejarnos seducir por
el Danubio.
Nuestro anfitrión acepta el compromiso: la cita es en el embarcadero junto a
la Princesita. Una modesta escultura que adorna el paseo en la parte de Pest del
Puente de la Libertad.
Aún nos quedan las últimas compras, las más tradicionales. Disponemos
todavía de tiempo para acercarnos al Mercado Central en el tranvía número 2
que nos deja frente al gran edificio también emblemático, construido en
1894-96. Estamos en las proximidades del puente de la Libertad.
Este Mercado Central, es un auténtico bullicio de entradas y salidas de
turistas que curiosean o buscan ese recuerdo típico en los 180 puestos de
volatería, artesanías, panaderías y artículos de uso cotidiano.
Nos acompaña el director de la Oficina Nacional de Turismo de Hungría en
España. Bajo su buen criterio decido llevarme el apreciado foie, paprika
(pimentón dulce para condimento que según la leyenda infundía valor a los
guerreros húngaros de la baja Edad Media que conquistaron Europa Central ) y
varias botellas de Tokaj.
En el piso superior visitamos las tiendas de artesanía popular y en uno de
los restaurantes típicos de autoservicio nos sentamos a tomar una popular
Ászok . En Hungría se elaboran excelentes cervezas pero no es recomendable
brindar con ella. Al parecer, ésta fue la forma con que celebraron la victoria
los austriacos sobre los húngaros en 1848.
Nos llama la atención que no se escucha apenas ruido a pesar de la gran
cantidad de gente que hay en el interior de este inmenso edificio. El pueblo
húngaro es educado y amable, muy hospitalario. Le agrada agasajar al visitante.
Se lo comento a nuestro anfitrión. Nuestros amigos de Italia, Polonia y Rumania
están de acuerdo. Nos vamos con muy buena impresión de este país que en pocos
meses, formará parte de la nueva Europa.
Budapest al atardecer, enseña todo su encanto. La belleza de los edificios
reflejados en las aguas del Danubio, regalan al visitante un espectáculo
difícil de describir e imposible de olvidar. Por la noche, cuando las siluetas
se desvanecen, los puentes y monumentos adquieren un aspecto mágico .Todo el
esplendor de épocas pasadas , cuando la ciudad era el centro del Imperio
Austro-Húngaro, parece volver a resurgir.
Estamos a bordo de un barco turístico y a punto de iniciar ese viaje en el
tiempo. Un volver al romántico siglo XIX paseando por el Danubio, mientras Buda
y Pest se engalanan de luz y color para el turista, según mire hacia una u otra
orilla.
Comienza el crucero por el Danubio. La cena "bouffet " a la luz de las
velas y con música zíngara, imprimen cierta nostalgia. El grupo de colegas
centroeuropeos se felicitaba por esta inolvidable experiencia de convivencia y
amistad, sin límites de idioma. No hay despedidas. El final del viaje será el
principio de otra nueva ruta saludable.
|