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HACIA EL MEDITERRANEO
Por un accidentado paisaje formado en su mayoría por rocas calcáreas sobre
las que se asientan comunidades vegetales, como encinas y carrasca en las zonas
bajas, y los típicos "eriços" en lugares menos protegidos, llegamos
a la real villa de Villafranca
(Villafranca del Cid). Se encuentra en la comarca de "Els Ports", en
el límite occidental de la provincia de Castellón, a 85 Km de la capital.
El pueblo se encuentra en un elevado altiplano a 1, 125 m sobre el nivel del
mar, posee un término municipal de 94 metros cuadrados y una población de
2.740 habitantes. Durante la época estival y los fines de semana aumenta
considerablemente. Su atractivo es tan grande como sus orígenes que se pierden
en la prehistoria como lo atestiguan pinturas rupestres y poblados tanto de
bronce como ibéricos. Los romanos y árabes también dejaron su impronta.
Hay que perderse por sus calles tortuosas y en pronunciada pendiente. Hay que
subir y bajar cuestas para descubrir los rincones más pintorescos, como la casa
Consistorial ( del siglo XV) y la iglesia parroquial dedicada al Salvador
(s.XVI) Pero también hay que hacer un alto en las tabernas típicas de la calle
Mayor para desgustar su gastronomía, exquisitos platos bien elaborados
partiendo de sus materias primas naturales y autóctonas.
Todo el equipo de senderistas nos reunimos alrededor de una buena mesa antes
de partir a la última etapa de la ruta, Ares de Maestre, que nos acercará
definitivamente al mar. El menú fue elegido por uno de los guías: sopa de
picadillo de huevo y jamón, patatas al horno, ternasco con caracoles y pasteles
de calabaza. Haciendo honor, evidentemente a lo que reflejan los folletos
turísticos, para comer y beber, en Villafranca del Cid.
La carretera que permite acceder a Ares del Maestre ofrece la mejor
panorámica de la población, situada entre la Mola d´Ares y el castillo de
origen árabe. A 1.312 m de altitud el paisaje que se domina desde las murallas
no puede ser más hermoso. Las terrazas de cultivo, propias de las regiones del
interior del Mediterráneo, nos hablan de la riqueza de la agricultura. Pero
Ares tiene otro enorme atractivo: su casco antiguo de corte medieval, ubicado en
forma de anfiteatro con las calles repletas de casonas, portales y lienzos de
murallas.
Paseando tranquilamente descubrimos la iglesia parroquial de la Asunción (
del siglo XVIII), de arquitectura barroca, y el maravilloso ayuntamiento con
arcos porticados, que recibe el nombre de El "perxe" Y una curiosidad
para anotar: cada calle y cada rincón de este pueblo están señalados con
pequeños rótulos que nos hablan de su pasado, una buena muestra de la riqueza
cultural que encierran los pueblos de esta comarca.
Tomamos de nuevo la CV -10 que se corresponde con el antiguo trazado de la
calzada romana Vía Augusta y entramos en el Bajo Maestrazgo. La brisa del
Mediterráneo nos empuja hasta arrastrarnos hacia el mar. Hemos pasado en pocos
kilómetros de una orografía agreste como la del interior a contemplar
progresivamente y sin sobresaltos la belleza de limpias playas del litoral,
según nos vamos acercando a la costa. Ciento veinte kilómetros de arena suave
para relajar mis doloridos pies con esa agradable caricia que produce el agua
del mar en la piel.
Me despido de mis guías de montaña. Ahora me espera un baño de belleza y
salud en unas termas marinas en el Mediterráneo. Una relajante recompensa en
esta aventura única por una ruta con historia.
DECÁLOGO PARA RESPETAR LA NATURALEZA
- La acampada libre no está permitida, sólo se puede acampar en los
campings, o áreas de acampada creadas a tal efecto.
- Cualquier fuego, incluso un cigarrillo mal apagado se convierte en un
detonante. ¡Piénsalo!
- Nunca viertas en los ríos, fuentes o cauces de agua, jabones, productos
contaminantes o residuos.
- Disfruta de la sombra de los árboles y del paisaje; pero no rompas ramas
inútilmente.
- Cuando termines una comida campestre, o cualquier actividad en el monte,
recoge los restos. No dejes huella.
- El monte es la casa común de todos en libertad. Cuídalo como si fuera tu
jardín.
- Comprometerse en la defensa del medio natural con el ejemplo, es una hermosa
tarea.
- Administra bien tu paso por la naturaleza. Piensa que mañana otros podrán
disfrutarla.
- El fuego del bosque, arrasa la vida. Quien lo evita no lo lamenta.
- Si te desplazas con un vehículo de motor por pistas o caminos, no rompas con
excesivo ruido la paz del campo ni provoques a la naturaleza.
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