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FONT-D´EN SEGURES Y EL BALNEARIO
Con el alba levantamos el campamento. El desayuno es fuerte pues nos espera
una jornada de largas caminatas. El día despunta fresco y soleado. Partimos
hacia Benassal.
Antiguamente, esta localidad fue famosa por sus fábricas de tejidos, curtidos y
por su castillo templario. Sin embargo, hoy son los mimbres y principalmente las
aguas las que dan prestigio a la población. Es el centro geográfico de la
comarca del Alto Maestrazgo y cuenta con dos núcleos urbanos diferenciados, la
propia villa de Benasal y el Balneario de la Font- d´en Segures.
Las características geológicas predominantes en su término municipal dan
el máximo protagonismo a la roca caliza, en cuya disolución se forman
numerosas cuevas y fuentes, destacando entre las últimas la de "d´en
Segures" que gracias a sus propiedades minero medicinales indicadas para
las afecciones del riñón, ha dado justa fama a su balneario, donde, durante
los meses de verano, disfruta de un excelente clima propiciado por la altitud a
la que se encuentra (1.000m).
Los orígenes de Benasal se remontan a la época musulmana ( su nombre
significa " el hijo del mielero") Fue conquistada por Jaime I, quien
la cede a D. Blasco de Alagón, el cual otorga carta puebla el 3 de enero de
1.239, pasando después a formar parte de la "Setena" de Culla, bajo
dominio de la Orden de Montesa, quienes rodearían la villa de murallas. Durante
la Guerra Civil se destruyó parte de su patrimonio.
Hacer un recorrido urbano por Benasal es un paseo por la historia. Cabe
destacar el conjunto de "La Mola" ( s. XIII), núcleo primitivo de la
población, donde se encontraba el antiguo Ayuntamiento y todavía podemos ver
un lienzo de muralla y un portal de acceso al recinto con un arco de tradición
árabe ( Arc de la Mola). Esta antigua casa capitular hoy es la sede del
"Museu Arqueològic de l´Alt Maestrat". Para los estudiosos, decir
que se expone elementos locales que abarcan desde el Epipaleolítico (8.000
-5.000 A.C), hasta la época Andalusí (s. IX-XIII). También junto a uno de los
accesos a este primitivo recinto encontramos el edificio del "Forn de
Dalt" (Horno de Arriba).
"La Mola" nos conduce al viejo casco urbano, que se conoce como
"Els Carrerons", nos perdemos por todo un laberinto de estrechas
callejuelas con algunas de las más antiguas casas de la villa. Muy cerca está
la Iglesia de la Asunción, que fue dañada durante la Guerra Civil pero aún
conserva una hermosa portada barroca así como una importante colección de
orfebrería y el retablo del altar y una "Última Cena que el escultor
José Gonzalbo realizó en hierro.
Benasal es hoy una tranquila una villa veraniega a la que acuden visitantes
para relajarse de la vorágine de la ciudad y "tomar las aguas" en la
Font d´en Segures, cuyos manantiales y el Balneario han obrado el milagro
económico de esta zona de visita obligada.
El Ayuntamiento de Benasal comercializa la venta de agua mineral de la Font
d´en Segures desde 1918. Estas aguas Bicarbonatadas adquieren fama en el siglo
XVIII. Sobre todo después de curar las dolencias de riñón del duque de
Vendôme, quien abrió el camino que conduce al salutífero caño situado en las
afueras del pueblo. En Font d´en Segures la vida gira en torno a sus
manantiales.Incluso la planta embotelladora está en proceso de remodelaciòn
para ampliar su cobertura comercial como agua de mesa.
La visita a la Font d´en Segures, no solo es obligada sino necesaria como
bien saben nuestros jóvenes guías que nos explican la evolución urbanista de
esta villa termal iniciada en la década de los 1980 y 1990. Según cuenta el
cronista oficial de Benasal, la calle principal fue abierta en 1913 por
iniciativa de los vecinos de Benassal promotores del Balneario, encabezados por
el Dr. Enric Monferrer y por Baptista Vives, para unir la carretera de Culla con
el manantial. Desde hace unos años está dedicada al célebre urólogo Dr.
Puigvert.
Caminamos por esta misma calle y encontramos a la izquierda, una plaza donde
se ubican las Capillas de San Liborio y de Nuestra Señora de la Font d'en
Segures. Es una artística imitación románica, obra de Vicent Traver, de 1953
y se bendijo en 1965. La calle se desvía a la izquierda en la Placeta de Dalt,
donde paran los autobuses y se hallan las instalaciones de la planta envasadora
de agua. Desde las Serrades se puede ver la alineación de la replaza con las
dos calles palalelas del balneario. Y por la izquierda asciende una suave
pendiente hasta la plaza del manantial. A la derecha, bajo la amplia terraza del
hotel, se alinean locales comerciales ( casetas para la venta de la prensa,
carnicería, herboristería, dulces, recuerdos, etc.).
El Circuito Termal se detiene en Caldea. Las aguas mineromedicinales se
vuelven juguetonas y desbordando imaginación se vaporizan hasta el hielo; en
forma de chorros calientes y cascadas más frescas; grutas, geiseres y saunas;
baños de vapor y "hammam", expresión de la cultura del agua desde
los romanos a los turcos o japoneses. Es simplemente el agua que regala magia y
belleza para el bienestar del hombre urbano.
Al final de la subida queda el manantial, "els Xorros", una bella
plaza realzada por la ornamentación diseñada también por el arquitecto Vicent
Traver, en piedra caliza del lugar. Una plantación de olmos atenúa la
severidad pétrea del conjunto. En el centro de la placeta se halla el grácil
pináculo que cobija el nacimiento del manantial.
La tradición de los tres chorros, documentada ya en el siglo XVIII, se ha
mantenido hasta la actualidad, aunque hoy el agua con propiedades terapéuticas
sale libremente para ser tomada por el "agüista" a voluntad. Antes de
abandonar el manantial bebemos muy lentamente, un vaso de ésta salutífera
agua. Hay paladares que no admiten el sabor de las aguas para dolencias del
riñón.
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