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Al-Andalus, la Ruta de los "hammam"

LA SEDUCCIÓN DEL HAMMAM

Realizar esta ruta enriqueció nuestra cultura y conocimiento por la historia de Al Andalus. En recompensa, un paseo por los zocos del Albaycín, obligado para ambientarnos en la cultura arabigo-andalusí. Entrar en una de las teterías que invaden las estrechas callejuelas empinadas y degustar sugerentes tés moriscos, el segundo aperitivo. El broche de oro, la visita a un "hammam". Hay pocos pero selectos. El diseño, similar a los auténticos baños árabes de la Alhambra.

Pero la noche se va a acercando y es el momento de buscar una butaca privilegiada desde la que observar el atardecer: la Alhambra, cambiando de color, es un espectásculo único que sería imperdonable perderse. Nos despedimos de Ibn Zamrak. Vuelve a su Alhambra, donde reposan en sus muros los más bellos poemas inspirados, sin duda, en estos atardeceres.

Mientras el sonido de las guitarras incita a subir al Sacromonte, en la ribera del río Darro, nos dejamos seducir por el placer de un hammam. Luz difusa, un ambiente cálido y acogedor, el olor agradable a aceites y esencias, y el chapoteo del agua, así nos reciben cuando entramos en un "hammam". Es la versión oriental del "Wellness". Un oasis de tranquilidad, relajación y armonía. El ritual del baño es en casi todos los hammams igual. A la entrada, nos entregan una toalla para cubrirnos, jabón natural y un pequeño cuenco. A continuación el Tellak nos lleva a los diferentes baños de vapor y zonas de descanso con calientes bancos de mármol.

En cada sala encontramos fuentes de agua caliente con la que nos mojamos brazos, piernas y la espalda utilizando el cuenco. Y cuando estamos completamente relajados y con la piel preparada, llega el punto estrella de la visita al hammam: el masaje. Con guantes especiales, el Tellak realiza un masaje y un peeling, luego enjabona todo el cuerpo para limpiarlo después con un chorro de agua fría, que deja la piel suave y la cabeza despejada.

Antes de salir de un hammam, disfruto de una taza de té y converso animadamente con las personas que están conmigo en la sala de descanso, envuelta en un albornoz. La estancia en el hammam fue de unas tres horas. Me siento totalmente revitalizada. ¿Quieres ir a un hammam?


 
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