|
Página 5 de 8
POR EL ALBAYCIN
En la ansiada búsqueda por descubrir los hammam o baños públicos, algunos
en ruinas, otros olvidados, o en lo mejor de los casos, rehabilitados, retomamos
la ruta, y en esta segunda etapa, decidimos subir al Albaycín. Ibn Zamrak el
poeta de la Alhambra se despide. Insistimos para que nos acompañe, pues El
Albaycín, expresa mejor que ningún otro lugar, el espíritu multicultural que
se respira en Granada. Accede y cruzamos hacia la otra orilla del río Darro,
donde se extiende sobre una colina, el conocido barrio morisco.
El Albaycín enlazaba directamente con la Alhambra por el Puente de Cadí,
osea "del juez" y fué sede de la corte de los monarcas Ziries en el
s.XI, quedando como huellas de este período, los restos de las murallas de su
Alcazaba, la Puerta Monaita, Puerta Elvira y el Arco de las Pesas, los Baños
Arabes, del siglo XI con capiteles romanos, visigodos y califares. Además del
Palacio Dar -Al -Horra, perteneciente a la madre del rey moro Boabdil, y desde
cuyos ventanales se contempla la parte alta de Albaycín, declarada por la
Unesco, en 1993, Patrimonio de la Humanidad.
De esta antigua medina, queda hoy un enorme laberinto de plazas escondidas,
mezquitas transformadas en iglesia y puertas de la época musulmana. Es un lugar
donde mejor se percibe el ambiente árabe de Granada. I.Zamrak no podía
imaginar que, pasados los siglos, jóvenes musulmanes se codeen con poetas y
pintores granadinos. Por sus encaladas pendientes se cita la bohemia, se saludan
los adolescentes trasnochadores, los clérigos madrugadores, sin olvidar a los
artistas gitanos que habitan en los suntuosos cármenes, la casa granadina por
excelencia. Entre los altos muros del Albaycín se combinan el jardin palaciego
y las viviendas de habitaciones escalonadas.
Recorriendo sus empinadas callejuelas, observamos como los aljibes,
depósitos utilizados para abastecer de agua a la población, constituyen una de
las señas de identidad del barrio. El término aljibe procede del árabe al-yubb
(el pozo) y al igual que las cisternas romanas, su función era almancenar agua
que provenía bien de la lluvia o de las acequias. El material que utilizaban
para la construcción de los aljibes era ladrillo o argamasa, a veces utilizaban
ambos en el mismo aljibe. El uso del agua estaba regulado por leyes. El rio
Darro fue un punto de abastecimiento de agua.
La conversación con Ibn Zamrak resulta amena e ilustrativa. Le preguntamos
por qué si el agua era tan importante en la costumbre musulmana no encontramos
los baños públicos. El poeta hace un gesto afirmativo y señala un nombre: la
Carrera del Darro, uno de los lugares más atractivos de la ciudad no solo por
su entorno sino por los magnificos edificios que en ella se levantan, edificios
de los más diferentes estilos, tipología, funciones, conventos, iglesias,
casas señoriales, baños árabes....... La Carrera del Darro se abre paralela
al margen derecho del río Darro, entre el Albaycin y la colina de la Alhambra.
A ella confluyen calles que albergan edificios de gran interés que habitaron
importantes personalidades ligadas a la historia y al arte granadino, como
Mariana Pinedad o Pedro Duque de Cornejo.
En la Carrera del Darro estamos próximos al Barrio de los Axares -de la
Salud o Deleite. Y en esta zona previlegiada de Granada, al fín encontramos el
más importante hammam de Al Andalus: El Bañuelo.
|