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LOS BAÑOS
El hammam sigue el modelo de las termas romanas: una sala cálida, una
templada y una fría, con hornos debajo del suelo. En la visita realizada al
museo del Palacio de Carlos V, el estudioso del "hammam" tiene la
oportunidad de ver las sandalias de madera que calzaban los bañistas para no
quemarse los pies cuando circulaban entre las diferentes salas.
Impacientes preguntamos a nuestro Guía, donde se encuentran los baños
árabes de la Alhambra. Ibn Zamrak , vuelve a sonreir y señala una puerta, es
la entrada al Palacio de Comares. Leemos un verso que dice: "Soy corona en
la frente de mi puerta;envidia al Occidene en mi el Oriente..." (I.Zamrak)
Se trata del Palacio de Comares, residencia oficial del monarca. Yusuf I
quiso que la decoración de las dependencias reales dejaran maravillado al
visitante y aunque no vió terminada esta obra, se atribuye su autoría a su
hijo Mohamed V. En el friso de madera labrada es donde Zamrak dejó tatuado este
poema.
Seguimos con gran atención sus explicaciones. Los baños árabes fueron
construidos al este del Palacio de Comares, siguiendo el modelo de las termas
romanas. Lo que se conoce como la sala de las Camas, es la primera estancia que
nos encontramos al entrar en los baños. Esta sería el "apoditerium, o
sala que se utilizaba para desvestirse antes de entrar en el baño, y posee un
espacio cuadrado en el centro, delimitado por columnas, hay una fuente y
galerías a su alrededor, así como un espacio abierto al piso superior, desde
cuya galeria se dice que el monarca se asomaba para ver a sus mujeres desnudas.
A los lados se pueden ver las camas destinadas al descanso posterior al
baño, con alicatados de colores. Toda la decoración existente es de la época
cristiana. La siguiente sala es el "frigidarium", sala fría donde, al
contrario que en las termas romanas, en los baños árabes se sustituye la
piscina por una pila de agua fria. La sala central es el "tepidarium"
o sala templada que comunica con las otras salas mediante arcos escarzanos.
Finalmente, accedemos al "caldarium" o sala de vapor, es la sala
caliente del baño, en la que en su dia existió una caldera de cobre donde se
calentaba el agua que se conducía por las galerías subterráneas para calentar
estas estancias. Aún podemos encontrar en un nicho de azulejos al fondo de la
sala, el caño por el que salía el agua caliente.
Desde esta sala se hacía el recorrido contrario de nuevo hasta el "apoditerium",
con lo cual se obtenía un baño con gradación de temperaturas muy agradable.
De hecho, la distribución de estos baños de la Alhambra no es específica sino
que era común en los baños árabes.
Para algunos entendidos en el tema, lo que distingue el hammam de la Alhambra
de otros aún existentes en España, es la Sala de las Camas, y la describen
como un lugar donde el Sultán reposaba después del baño, tumbado en los
cojines y alfombras que sus esclavos habían dispuesto en las alcobas que
rodeaban el espacio central, mientras admiraba a sus mujeres que bailaban
desnudas, al ritmo de músicos sentados en la galería superior, ciegos éstos
para no poder mirar lo que pasaba abajo. Cuando el Sultán había elegido una de
ellas para pasar la noche con él, le tiraba una manzana, que ésta, recibía
orgullosamente.
¿Leyenda o realidad ? El poeta y visir, Ibn Zamrak, no opina y nos sugiere
que antes de abandonar el recinto de los baños árabes, subamos al piso
superior. Aquí encontramos una salita con armadura de lazo de estilo mudejar,
sus arcos poseen inscripciones y adornos de mitad del siglo XV. El resto de las
salas es muy simple, sin adornos en las paredes, con pavimento de mármol,
zócalo de azulejos muy sencillos, arcos de herradura sin decorar y bóvedas con
lucernas en forma de estrella, que permanecieron cerradas con vidrios de colores
y que servían para iluminar la estancia.
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