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Al-Andalus, la Ruta de los "hammam"

LAS COLINAS DE GRANADA

"La Sabica es una corona sobre la frente de Granada, en la que aspiran a engarzarse los astros. La Alhambra -Dios la guarde hasta el fin- es un rubí en la cimera de la corona. Su trono es el Generalife: su espejo, la faz de los estanques; sus arracadas son los aljofares de la escarcha" ( Ibn Zamrak)

Nuestro Guía recuerda que todo en Granada está condicionado por la orografia: la colina de Sabica, a la que le ha dedicado estos hermosos versos, corona la Alhambra y se eleva sobre el barrio judio del Realejo y los moriscos de El Abaycín y El Sacromonte. En la vega del Genil, se asienta la ciudad baja, más cristiana. A lo lejos, como un emblemático escenario natural, Sierra Nevada y los rios Darro y Genil, inmortales testigos de que el agua es fuente de vida e historia.

Granada fue una gran metrópoli que acogió a musulmanes llegados del norte y este de Africa, del Magreb, etc. y tuvo su época de esplendor durante la dinastia, la nasri (nazari), fundada por al Ahmar IBn Nasr, el célebre Abenamar del romancero. Su reino abarcaba la región granadina, almeriense y malagueña y parte de la jienennese y la murciana. A pesar de su precaria estabilidad, durante su reinado se levantaron suntuosos palacios- la Alhambra- mezquitas y numerosos baños públicos, como señal de poderío económico.

Es precisamente en la Alcazaba, la parte más antigua de la Alhambra, auténtica fortaleza militar del s.IX y avanzadilla del mejor palacio del mundo musulmán, donde iniciamos el recorrido de la ruta. Este castillo defensivo, similar a un cascarón de navío proyectado al centro de la ciudad, es un conjunto de históricos muros y restos de dependencias sin mucha utilidad, pues la ciudad nunca fue asediada. Su atalaya fue destruida y posteriormente reeditada por Muhammed III. Desde la Torre de la Vela, divisamos una fantástica panorámica de Granada.

En los accesos al pabellón del conjunto monumental que forman los Palacios nazaríes, la Alhambra y el Generalife, encontramos multitud de personas . Las entradas adquiridas en algunos casos con un año de anticipación, estudiantes, personas de mediana edad e incluso mayores de edad avanzada, aguardan el momento de conocer el interior del recinto y contemplar este ejemplo de belleza y refinamiento. Máxima expresión de la arquitectura musulmana. Juegos de luces, sombras, brillos y reflejos se unen al susurro de las fuentes y estanques y a lo olores de los jardines para crear una atmósfera con la que los califas nazaríes concebían su paraiso terrenal.

Los muros de la Alhambra están llenos de decoración caligráfica, escritura cursiva en las que no solo se puede leer "solo Dios vencedor" (frase que se le adjudican a Zawi ben Ziri, de la dinastia nazarí) sino poemas realizados por poetas de la corte de Granada: Ibn al-Yayyab( 1274-1349), Ibn al- Jatib (1313-1373) y Ibn Zamrak, los tres en su dia fueron secretarios de la cancilleria real y primeros minitros. Zamrak sonrie. Desde hace siglos , expresa con poemas repartidos por todos los rincones de la Alhambra de Granada, la grandeza cultural y artistica de Al Andalus.

Junto a este poeta y visir, el recorrido es fascinante. Con una sucesión de maravillas que parecen inacabables: El Palacio de Carlos V, una joya renacentista, en el mundo nazarí; la sala de Mexuar, que parece obra de un orfebre; el patio de los Arreyanes, con su estanque de espejo y la enorme torre de Comares, que guarda en su interior el Salón de Embajadores, el mayor de la Alhama y el Patio de los Leones, auténtico corazón de la Alhambra. La famosa fuente, representación de naturaleza viva, no deja de asombrarnos si tenemos en cuenta que se trata de un palacio islámico. La taza descansa sobre doce leones y recoge el agua de los cuatro canalillos orientados hacia los cuatro puntos cardinales. La fuente de marmol blanco, es una de las más importantes muestras de la escultura musulmanaI. I. Zamrak nos enseña el borde de la fuente donde esculpió un poema advirtiendo del sofisticado sistema de abastecimiento y desague.

Comentamos su interés por el agua. Y nos remite a sus versos. El palacio de los Leones, su fuente de inspiración. Como ejemplo, los versos dedicados al Tázón de la Fuente de los leones: "Bendito aquel que dió el imá Mohammed " o este "¿No aquí hay prodigios mil? ", y este otro, " No ves cómo el tazón que inunda el agua...".

Ibn Zamrak nos conduce desde el lado norte del Patio de los Leones, a la Sala de las Dos Hermanas, a la Sala de los Aljimeces y el Mirador de Daraxa, uno de los rincones de la Alhama más fotografiados por su decoración musulmana abigarrada. Finalmente a la torre del Peinador de la Reina, innacesible en la actualidad y donde hay un hammam. Por razones de conservación no fue posible visitar, al estar cerrados por restauración.



 
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